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Un mantenimiento eficaz empieza por tomar
las precauciones adecuadas y establecer una planificación
bien estudiada. El color elegido, una zona donde sea fácil
captar la primera suciedad (un portal, por ejemplo) y el uso
de unos felpudos que se limpien periódicamente, son factores
determinantes para la durabilidad de la moqueta.
Es imprescindible un mantenimiento metódico
y exhaustivo concentrado sobre los sitios críticos, como las
zonas donde se juntan el suelo duro y la moqueta, pasajes
estrechos y zonas de tráfico intenso. Limpiar diariamente
con aspirador las sobredichas zonas y quitar inmediatamente
las manchas, son los primeros pasos del proceso. El tercer
punto del programa de mantenimiento es el tratamiento de las
mismas zonas con un sistema de limpieza en polvo, seguido
por una limpieza con aspirador de la superficie total.

Para la recuperación de la felpa, se aconseja
limpiar cada año la moqueta con un sistema de inyección-extracción,
seguido por un lavado, preferentemente a base de vinagre.
Este último ayudará a eliminar todos los residuos de los detergentes
que, muchas veces, son la causa de que la moqueta vuelva a
ensuciarse rápidamente.
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